SEMANA 11 - ¿Sesgos capitulo 3? esta locura continúa
Bueno, bueno, bueno… Profe, aquí le vengo otra vez con mi humilde reflexión, escrita entre mucha confusión. Esta semana la clase gracias a Sharon y Juan Esteban con su exposición y el profe con su apoyo, nos llevaron otra vez por el maravilloso mundo de los sesgos cognitivos en redes sociales, y la verdad es que después de escucharlos, uno ya no puede mirar TikTok o Instagram igual. Hay que decirlo: vivimos rodeados de sesgos que afectan cómo pensamos, decidimos y actuamos, aunque creamos que somos seres racionales... Definitivamente, no lo somos tanto.
Pensando en todo lo que se habló en clase, me enfoqué en tres sesgos que, a mi parecer, resumen bastante bien cómo nos manipulan las redes sociales sin que nos demos cuenta: el sesgo de riesgo cero, el efecto marco y el sesgo de superviviente. Empecemos por el primero, ese pequeño demonio mental que nos hace querer eliminar cualquier mínimo riesgo, aunque eso nos lleve a ignorar peligros mucho mayores. Es increíble cómo en plataformas como Instagram o TikTok aparecen anuncios de TEMU prometiendo productos "gratis" o con "100% de garantía". ¿Y qué hace uno? Se emociona, comparte el anuncio, lo recomienda y hasta mete la tarjeta, todo porque esas palabras activan nuestra necesidad básica de sentirnos seguros y no perder nada. No nos detenemos a investigar si realmente hay letra pequeña, si las condiciones son reales o si detrás hay algo más. Este sesgo se vuelve peligrosísimo porque las redes están diseñadas precisamente para ofrecernos pensamientos rápidos, likes inmediatos y soluciones que salen de la nada así como si fuera una abuelita o tía que se cree todo lo que ve en internet y te termina mandando una receta que dice que con una matica de rúgala, rosas y limón, se cura la gripe, pero en fin a lo que quiero llegar es que cuando se trata de tomar decisiones de compra, confiar en este tipo de promesas nos puede salir caro o como no lo esperábamos.
El segundo sesgo que me dejó pensando fue el efecto marco. En la exposición nos explicaron que nuestras decisiones y percepciones cambian totalmente dependiendo de cómo nos presentan la información. Un ejemplo real y bastante polémico fue el caso de Willyrex, el famoso YouTuber, quien hace unos años promovió su propio proyecto de NFTs. Willy presentaba su colección como una oportunidad única, un proyecto revolucionario que cambiaría la forma en que interactuamos en el mundo digital. Todo sonaba tan futurista, tan seguro, que muchos de sus seguidores confiaron de inmediato, solo por la manera positiva y épica en que fue enmarcado el proyecto. ¿Qué pasó? Pues el proyecto terminó abandonado, sin actualizaciones claras ni la gran revolución prometida. Muchos usuarios que invirtieron se sintieron estafados. Este caso demuestra perfectamente cómo el efecto marco nos puede hacer bajar la guardia: si alguien en quien confiamos nos pinta todo de colores bonitos y esperanzadores, nuestro cerebro olvida cuestionar lo que realmente hay detrás.
Finalmente, no podía dejar por fuera uno de los sesgos más sapos que existen en redes: el sesgo del superviviente. Y es que si uno se la pasa en Instagram, pensaría que emprender es facilísimo, que todos los negocios triunfan, que todo el mundo tiene éxito si “se esfuerza lo suficiente”. Basta con ver a esos Inversionistas que postean fotos en Dubai diciendo que lograron su sueño en seis meses y que cualquiera puede hacerlo si tiene la mentalidad adecuada. Lo que no vemos son los cientos de historias de fracaso que existen detrás, las personas que también intentaron y no lo lograron, los sacrificios que no se muestran porque no son aptos para publicaciones de instragram. Este sesgo nos da una imagen completamente distorsionada de la realidad y genera unas expectativas absurdamente altas sobre lo que deberíamos lograr. Lo peor es que, al no ver los fracasos, creemos que si no triunfamos es por falta de nuestra capacidad personal, sin entender que hay muchísimos factores a tener en cuenta.
Después de analizar estos tres sesgos y de escuchar la exposición de Sharon y Juan Esteban, me quedó un pensamiento: las redes sociales no solo son espacios para compartir fotos bonitas o videos graciosos, también son entornos donde nuestra mente es constantemente saturada. Pensamos que decidimos libremente qué creemos, qué compramos o a qué aspiramos, pero la verdad es que estamos profundamente influenciados por la forma en que nos presentan las cosas, por las historias que nos cuentan, y por los casos de éxito que nos venden como norma cuando en realidad son la excepción.
Es inquietante pensar que en plataformas donde todo parece espontáneo y auténtico, en realidad operan cientos de sesgos invisibles que afectan lo que pensamos de nosotros mismos y del mundo. Estos sesgos no solo moldean nuestras compras impulsivas o nuestras decisiones de seguir a cierto influencer, moldean nuestras aspiraciones, nuestras frustraciones y hasta nuestras relaciones personales. Reconocer que no somos inmunes a estos sesgos es el primer paso para tener un pensamiento elegante con el mundo digital.
Así que aquí les dejo esta bitácora, escrita con todo el cariño, la reflexión y la neurona quemada que logré reunir esta semana. Gracias a el profe por su clase y a Sharon y Juan Esteban por una exposición que, aunque me dejaron con crisis existencial, también me volvio a abrir los ojos ante estos "monstruitos virtuales"
Bibliografía:
La exposición de mis compañeros Sharon y Juan Esteban.
La clase de la profe
Mi memoria (otra vez)
Comentarios
Publicar un comentario