Semana 15 - Parece irreal

Bueno, llegó la última semana y parece irreal. La última bitácora y parece irreal. El final de esta serie que, si fuera serie de Netflix, se llamaría algo como: Teorías III, temporada 1: el estudiante piensa que va a morir de aburrimiento, pero sobrevive y hasta le gusta. Porque sí, siendo 100 % honesto, al inicio de la clase tenía cero expectativas. Pues yo pensaba ¿Teorías 3? ¿Otra vez teoría? ¿Otra vez leer PDFs de autores con nombres complicados que parece que escriben con el diccionario en una mano y un vaso de vino en la otra? Yo estaba ya medio mamado. Mentalmente yo estaba apunto de tirarme a un camión y no volver a escuchar de teorías.

Pero todo cambió en las primeras semanas. Porque esa forma en la que se dio la clase, o que por fin entendí que uno no aprende solo por leer, sino por compartir, por conversar, por construir entre todos. La cosa es que de repente me encontré participando, escuchando a los demás, pensando más allá de lo obvio. Lo que antes me parecía lejano, denso, académico, se volvió parte de mis conversaciones del día a día. Y eso, siendo sincero, no me lo esperaba.

Me di cuenta de que en esta clase, más que darnos respuestas, nos enseñaron a hacernos buenas preguntas. A pensar con más elegancia, como diría uno de esos temas  que al principio pensé que no iba a entender. 

También me enseño a leer no solo lo que dice un mensaje, sino cómo lo dice, desde qué lugar, con qué intención. Que no es lo mismo decir algo que contar una historia. Que cómo se cuenta puede tener más poder que el qué se dice.

Y bueno, también vimos lo de ethos, pathos y logos. Que al principio pensé que eran como tres nuevos Pokémon, pero luego entendí que son claves para entender cómo se mueve la persuasión en los medios, la política, la publicidad y hasta en uno mismo cuando intenta convencer al amigo de que sí vale la pena ver esa serie rara que nadie más quiere ver. Y ni hablar de los 70 mil sesgos cognitivos. Yo creía que era una persona racional, pero después de cada clase salía con la cabeza enredada diciendo: “Mierd..., yo hago eso. Yo he caído en ese. Y en ese también. Y en ese...” Básicamente, he sido víctima y cómplice de mis propios sesgos. JAJA Hermoso.

Y claro, están las bitácoras. Esa parte de la clase que al principio me daba más pereza que tender la cama. Pero que, con el tiempo, se volvió parte del ritual. Al principio era como: "Uf, otra bitácora... bueno, toca." Luego fue más bien como: "Bueno, a ver qué me sale." Y últimamente era solo prender el compu y dejar que las ideas salieran. A veces sin esfuerzo. Como si ya tuviera las palabras ahí, esperando. Me tomó varias entregas, pero entendí que escribir también es pensar. Y que uno solo se da cuenta de lo que realmente aprendió cuando lo pone en palabras propias.

Lo más loco, lo mas irreal, es que hace un año estaba terminando mi primer semestre, todavía medio perdido, sin saber muy bien cómo se suponía que era esto de la universidad. Y ahora, sin darme cuenta, ya estoy entrando a cuarto semestre. Y en el camino, hay materias que uno olvida apenas termina. Pero esta… esta se va a quedar un rato largo. Porque no solo aprendí cosas que sirven para entender medios, comunicación o teoría, sino cosas que me ayudan a entenderme a mí. A cómo veo el mundo y cómo me lo explico.

Y lo mejor de todo es que lo aprendí con un profe que al principio no conocía, que no sabía si era exigente, relajado, raro o aburrido. Pero terminó siendo de esos profes que uno agradece. Porque enseña sin que duela, hace pensar sin sentirse perdido, y genera un ambiente donde uno quiere aprender, no porque toca, sino porque vale la pena.

Así que, esta es mi última bitácora. De verdad me la re contra disfrute. Me frustré, me reí, me enredé, me iluminé. Pasé por todo, ya eso parecía uno de esos retiros espirituales en los que uno vuelve a su casa pensando en cual es el propósito de uno seguir viviendo. Y ahora que cierro este capítulo, me queda esa mezcla de satisfacción, nostalgia y la típica pregunta: “¿Por qué no todas las clases son así?”

Gracias por todo, profe. Y gracias a mí por no haberme rendido cuando me toco la primera bitácora de 1000 palabras. Fin de la bitácora. Fin de la clase. Pero ojalá no fin del pensamiento crítico.

Bibliografía:

Mi cabeza ¿ps que mas?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Semana 13 - ¡SESGOS! ¿OTRA VEZ?

SEMANA 10 - Los sesgos esos que nos acompañan en el día a día