SEMANA 10 - Los sesgos esos que nos acompañan en el día a día
Los sesgos esos que nos acompañan en el día a día
Definitivamente esta bitácora sí me agarró desprevenido porque pensé que era la misma de la anterior clase, pero resulta que no. Esta bitácora va a contener muchos más sesgos y pues me imagino que por eso se llamará "Sesgos: Capítulo 2, la tarea en Teams". En fin, la última clase, a pesar de no recordarla con exactitud, me acuerdo que Juan Camilo y Valentina fueron los expositores y nos enseñaron más de un sesgo nuevo, entre los cuales estaban: heurística de disponibilidad, atribución defensiva, hipótesis del mundo justo, realismo ingenuo, cinismo ingenuo, efecto Forer, efecto Dunning-Kruger, sesgo de autoeficacia, efecto anclaje, sesgo de automatización, efecto Google y la ley de Sturgeon. Esto me pareció súper interesante, puesto que me hizo recordar otra vez que de los sesgos nadie se salva y el que no crea que existen es un tonto, así alto y claro lo digo.
Ahora, en esta bitácora quiero reflexionar sobre estos sesgos y cómo los veo reflejados en la era digital, especialmente en redes sociales y en el comportamiento de la gente en internet. Porque si algo tengo claro es que la tecnología nos ha vuelto más sesgados que nunca, aunque nos guste creer lo contrario. Pues el que sepa que son y lo niegue es un tonto. Un ejemplo claro de la heurística de disponibilidad en redes es cómo las noticias influyen en nuestra percepción de la realidad. Si en redes sociales todo el mundo está hablando de que hay muchos robos en mi ciudad, uno empieza a creer que literal todos los días atracan a alguien en cada esquina. Una vez, en Twitter, vi un montón de videos de atracos y en mi cabeza pensé "no, yo no vuelvo a salir después de las 6 pm, esto está terrible". Luego revisé bien y los videos eran de meses anteriores, de diferentes partes de la ciudad y hasta de otros países, pero ya mi cerebro había registrado la idea de que salir de noche era un suicidio.
Otro sesgo que se evidencia mucho en redes es la atribución defensiva, especialmente en la cultura de la cancelación. Si alguien famoso hace algo malo, la gente lo cancela diciendo "yo jamás haría eso, qué ser tan despreciable". Pero en realidad, muchos han cometido errores similares, solo que no están expuestos públicamente. Me acuerdo cuando cancelaron a un influencer porque lo encontraron en un grupo privado diciendo cosas "funables", y la gente que lo criticaba decía cosas igual de feas en sus propios chats. Pero claro, si alguien con fama lo hace, es un villano; si uno lo hace, fue "un chiste fuera de contexto". Esto siempre me ha parecido muy hipócrita. Algo parecido sucede con la hipótesis del mundo justo, especialmente en la idea de la meritocracia. Este sesgo es perfecto para la gente que dice "si eres pobre es porque no trabajas lo suficiente" o "el que quiere, puede". Hace un tiempo vi un TikTok de un tipo que decía que si uno se despertaba a las 5 am y leía libros, se volvía millonario. Y la gente en los comentarios le creía, como si no existieran cosas como la desigualdad. Yo mismo caí en eso una vez cuando pensé "si ese man logró hacer dinero invirtiendo en bitcoin, yo también puedo", y luego me di cuenta de lo difícil que era todo y que en realidad las perdidas que se podían tener con esto, eran colosales.
Los sesgos también se reflejan en los debates en internet, donde se puede ver claramente el realismo ingenuo y el cinismo ingenuo. Los de realismo ingenuo creen que su opinión es un hecho absoluto. Una vez me peleé en Twitter con un tipo que, en un video de un accidente donde atropellaron a un motociclista, comentó: "Se lo merece, debemos acabar con esa plaga de las motos". No importaba cuántos argumentos le di, él psicópata ese seguía diciendo que su visión era la correcta y que tocaba atropellar y matar a todos los motociclistas. Por otro lado, el cinismo ingenuo es lo opuesto al realismo ingenuo: creer que todo el mundo tiene segundas intenciones y que nadie actúa de manera genuina. Por ejemplo es la creencia de que todos los influencers tienen malas intenciones. "Seguro está donando dinero para que lo graben y ganar seguidores". A veces sí, pero otras veces la gente de verdad quiere ayudar. También está el efecto Forer, que se nota mucho en los horóscopos de redes sociales. Siempre dicen cosas como "Eres una persona que a veces es insegura, pero a veces también eres muy fuerte", y la gente reacciona con "¡soy yo!". Obvio, porque es algo que aplica para todo el mundo.
Otros sesgos que afectan nuestra percepción en redes son el efecto Dunning-Kruger y el sesgo de autoeficacia. Twitter está lleno de expertos en todo. En la pandemia, de repente todos eran epidemiólogos. Cuando hay elecciones, todos son analistas políticos. Y cuando hay un juicio mediático, todos son abogados. Me acuerdo cuando vi un hilo de alguien explicando cómo "claramente" las vacunas contra el Covid-19 tenían microchips para que el gobierno de Estados Unidos nos controlara a todos, pero sus argumentos eran sacados de películas. La ironía es que la gente que sí sabe del tema no habla tanto porque sabe lo complicado que es. Algo similar pasa con el sesgo de autoeficacia, que se ve en los que creen que pueden abrir un negocio sin tener ni idea. Una vez pensé que podía hacer un emprendimiento de diseño gráfico solo porque "tenía buen gusto". Spoiler: me di cuenta de que no saber de branding es un problema.
Por último, hay sesgos que influyen en nuestras decisiones de consumo y en cómo procesamos la información en internet. El efecto anclaje es claro en eventos como el Black Friday: las tiendas ponen "ANTES: $500.000, AHORA: $250.000", y uno siente que es un ofertón. Pero luego revisas y nunca costó $500.000, simplemente inflaron el precio antes de poner el descuento. Y caemos todos. El sesgo de automatización también es común, ya que muchas personas confían ciegamente en lo que los algoritmos de redes sociales recomiendan. Una vez, un amigo me dijo "es que en TikTok vi un doctor que decía que el agua con limón cura todo". Como si TikTok fuera Harvard. Además, está el efecto Google, que nos hace olvidar información porque sabemos que podemos buscarla fácilmente. Ya nadie se aprende números de teléfono ni datos importantes porque todo está en nuestros celulares o internet. Y, por último, la ley de Sturgeon se ve en el contenido basura de redes: el 90% de lo que está en internet es pura basura, pero ahí estamos, consumiéndolo. En conclusión, los sesgos están en todas partes y las redes los potencian. Creemos que somos racionales, pero no lo somos. Fin de la reflexión porque como que ya me dio sueñito.
Ah, bueno, vale la pena decir, que el hombre que quería matar a todos los motociclistas era un profesor de una universidad en Colombia. Esto me hizo pensar que, a pesar de su formación y supuesto criterio moral, la universidad probablemente pasó por alto sus publicaciones en Twitter y su evidente inclinación psicópata. Porque así como le dije en uno de mis comentarios, "Que horrible debe ser tener un profesor con una manera de pensar tan extremista, psicópata y sádica."
Bibliografía:
Mi cabeza, porque pues son mis recuerdos
La presentación y exposición tan bella que hicieron mis compañeros juan camilo y valentina, y la explicación que da el profe
Comentarios
Publicar un comentario