Semana 9 - Sesgos cognitivos y cultura digital

Esta bitácora no comenzará un lunes 17 de marzo a las 7 de la mañana como lo han hecho mis anteriores registros. Esta vez será diferente, ya que, lamentablemente, falté a clase debido a un asunto personal. A pesar de no haber estado presente, haré mi mejor esfuerzo por reflexionar sobre lo que pude investigar y leer acerca de los sesgos cognitivos y su impacto tanto en nuestra vida digital como en la real.

Para acercarme al tema, decidí revisar las bitácoras de mis compañeros a través de la cuenta de X del profesor, lo que me permitió obtener un contexto general sobre los sesgos cognitivos y extraer algunos conceptos clave. El sesgo de correspondencia nos lleva a interpretar el comportamiento de los demás como un reflejo de su personalidad sin considerar el contexto o las circunstancias que los afectan, lo que significa que muchas veces juzgamos a alguien como antipático, grosero o indiferente sin preguntarnos si está atravesando un mal día o si hay factores externos influyéndolo. Por otro lado, el sesgo de interés personal hace que justifiquemos nuestros éxitos atribuyéndolos a nuestras propias capacidades, pero cuando fallamos, tendemos a culpar a factores externos, funcionando así como un mecanismo de protección de nuestra autoestima, aunque puede impedirnos asumir responsabilidad cuando es necesario. Además, el favoritismo de endogrupo nos lleva a ver con mejores ojos a las personas que pertenecen a nuestro grupo, ya sea por afinidad, amistad o identidad compartida, lo que nos hace juzgar con mayor dureza o desconfianza a quienes están fuera de nuestro círculo, generando prejuicios y opiniones sesgadas. También encontré la Ley de Cunningham, que establece que en internet la mejor manera de obtener una respuesta correcta no es hacer una pregunta, sino afirmar algo incorrecto, ya que las personas sienten una fuerte necesidad de corregir errores y reaccionan con mayor rapidez a la información errónea que a las preguntas genuinas. Finalmente, el efecto Spotlight nos hace creer que los demás nos prestan más atención de la que realmente lo hacen, pues tendemos a sentirnos observados en cada acción, error o cambio en nuestro comportamiento, cuando en realidad la mayoría de las personas están demasiado concentradas en su propia vida como para fijarse en los detalles de la nuestra.

Después de comprender estos conceptos, decidí explorar X (antes Twitter) y TikTok en busca de ejemplos concretos de cómo los sesgos cognitivos se manifiestan en la vida cotidiana.

El primer ejemplo lo encontré en un tuit de @imbcoming, quien escribió: "No puedo estar en paz ni caminando por la calle porque pienso que todo el mundo me está mirando, juzgando cada movimiento que hago, como tomo agua o el mate, como tengo el pelo o la forma del cuerpo, la ropa, todo. Es insoportable porque me siento observada e incapaz de hacer". Este tuit refleja claramente el efecto Spotlight. La persona experimenta ansiedad e inseguridad extrema al sentir que cada uno de sus movimientos es observado y juzgado, cuando en realidad es poco probable que la gente le preste tanta atención. Si este sesgo se interioriza demasiado, puede afectar la autoestima y limitar la conducta social de manera significativa.

Otro tuit, esta vez de @risalja9, decía: "Oficialmente me declaro xenofóbica solo de los Venecos, ellos no son personas humanas, son bestias salvajes. No se rescata nadie, son indolentes, inhumanos, no conozco ninguno que realmente sea amable. Son lo peor". Este comentario fue publicado en respuesta a una noticia sobre una persona venezolana que se negó a ceder su asiento a alguien con un niño pequeño. Aquí se evidencia el favoritismo de endogrupo, pues la persona usa un caso aislado para generalizar sobre toda una nacionalidad, reforzando estereotipos y narrativas xenófobas. Este sesgo no solo refuerza la discriminación, sino que también dificulta la convivencia social. Además, se relaciona con el imperialismo cultural y la influencia de los medios en la creación de discursos que separan a la sociedad entre "nosotros" y "ellos".

En mi búsqueda de más ejemplos, me dirigí a TikTok y recordé un video en el que una madre culpa y reclama a su hijo por haber perdido algo que, en realidad, ella misma había botado. Esto ilustra claramente el sesgo de interés personal: para proteger su autoestima y evitar admitir su error, transfiere la culpa a un factor externo, su hijo. Este sesgo no solo afecta las relaciones personales, sino que también se manifiesta en dinámicas familiares, laborales o sociales, dificultando el aprendizaje y la autocrítica. En clase hemos discutido cómo este tipo de sesgo se ve reflejado en discursos políticos y mediáticos, donde las personas buscan responsables externos en lugar de asumir su parte en los problemas sociales.

Reflexionando sobre esta bitácora, me doy cuenta de lo omnipresentes que son los sesgos cognitivos en nuestra vida diaria, tanto en lo digital como en lo real. Nos afectan de formas sutiles pero poderosas, influyendo en nuestras percepciones, juicios y comportamientos. Reconocerlos es el primer paso para intentar minimizar su impacto, pues nos permite analizar de manera más objetiva nuestras propias ideas y decisiones. Aunque no es posible erradicar completamente estos sesgos, sí podemos desarrollar una actitud más crítica y reflexiva, especialmente en un mundo donde la sobreinformación y las redes sociales amplifican nuestros prejuicios. Esta exploración me deja con una pregunta abierta: ¿hasta qué punto nuestras opiniones son realmente nuestras y no el resultado de estos sesgos inconscientes? Bibliografía: twit de @risalja9: https://x.com/risalja9/status/1906054234237272388

twit de @imbcoming: https://x.com/imbcoming/status/1237821560968314880

TikTok - Madre culpa a su hijo(s. f.). https://www.tiktok.com/@carkursflaazazul/video/7453294390681898245?is_from_webapp=1&sender_device=pc&web_id=7470294543432369719


Comentarios

Entradas populares de este blog

Semana 15 - Parece irreal

Semana 13 - ¡SESGOS! ¿OTRA VEZ?

SEMANA 10 - Los sesgos esos que nos acompañan en el día a día