SEMANA 3 "EL PENSAMIENTO ELEGANTE"
La clase de el lunes 3 de febrero, comenzó con el profesor pasando lista. Luego,
seguimos con la lectura de nuestras bitácoras con la modalidad de “pop corn”.
Esta vez, leímos los textos de María José e Isabela Ríos, los cuales mostraban
una clara comprensión del tema y hacían referencia a otros textos y
situaciones.
El profesor nos preguntó si conocíamos los niveles de
lectura antes de explicárnoslos. Al ver que pocos los recordaban, comenzó a
explicar: Literal, lo que está escrito, lo explícito, lo que se observa y apela
a la memoria. Inferencial, lo que se interpreta, deduce, analiza. Intertextual,
la relación entre distintas fuentes. Analítico-Crítico-Propositivo (A.C.P.) lo
que va más allá, es autónomo, con múltiples perspectivas.
Luego, introdujo un nuevo concepto: “el pensamiento
elegante”, sin llegar a definirlo de inmediato. Justo después, nos mostró una
imagen de una multitud peleando mientras la policía observaba sin intervenir.
Nos pidió que formuláramos preguntas sobre la imagen y coincidimos en preguntas
como: ¿Por qué la policía no interviene? ¿Por qué la gente se queda mirando?
¿Por qué las personas se están peleando? El profesor nos hizo notar que
nuestras preguntas eran similares a las que hicieron niños de primaria en un
estudio anterior, lo que nos llevó a reflexionar sobre la necesidad de plantear
preguntas más críticas y profundas.
Después, analizamos dos caricaturas sobre la evolución. Una
mostraba un simio criticando a otro por caminar en dos patas, sugiriendo que la
evolución solo traería problemas, y la segunda representaba la evolución según
Darwin, pero con un regreso al simio al final del ciclo. Luego de mostrarnos
las imágenes, nos preguntó qué preguntas podríamos hacer sobre ellas, pero la
discusión quedó un poco inconclusa.
A continuación, vimos un video de Jordan Peterson sobre
“cómo debatir sin dar vergüenza ajena”. Saqué algunos apuntes sobre tácticas
que las personas pueden usar contra uno y cómo responder adecuadamente, entre
las cuales se encontraban: evitar negar la opinión del otro sin antes
comprenderla, no dejarse llevar por la agresividad ni la simplificación de
palabras, tomarse tiempo antes de responder y analizar lo que se escucha, y no
destruir la idea del otro, sino encontrar puntos en común.
Luego de terminar el video, el profesor nos demostró que
tenemos la capacidad literal preguntándonos qué vimos en él, y todos
respondimos con cosas que observamos a simple vista o escuchamos sin llegar a
adentrarnos más a fondo. El profe después de esto, nos recordó que tenemos que
ir mas allá de lo literal y nos evidenció la capacidad inferencial
preguntándonos qué concepto podía haber detrás. Luego, nos mostró el nivel
intertextual preguntando que conexiones con otras situaciones y documentos
pueden haber. Por último, nos evidenció el nivel analítico-crítico-propositivo
llevándonos más allá de lo que se puede ver e inferir, como en el caso de la
reflexión que tuvimos al final “El video está hecho para que uno se suscriba al
canal”.
Finalmente, retomó el concepto central de la clase: el
pensamiento elegante, desarrollado por José Carlos Ruiz. Nos explicó que el
término “elegante” viene del latín eligere, que significa elegir, y que
un pensamiento elegante implica saber seleccionar la información con claridad,
profundidad, flexibilidad y autonomía.
Aquí relacioné lo aprendido en clase con el video que vi en
casa: “Incompletos: una filosofía para un pensamiento elegante”, donde se
expone cómo la sociedad actual, con su hiperconectividad y sobrecarga de
información, ha debilitado la autonomía del pensamiento. Ruiz describe al
sujeto contemporáneo como “un indigente mental”, incapaz de analizar su
realidad críticamente, lo que lo lleva a depender de opiniones externas en
lugar de construir un criterio propio. La elegancia, en este sentido, no solo
se trata de apariencia, sino de saber elegir lo que consumimos y cómo lo
procesamos. Según Ruiz, vivir con elegancia significa actuar con discreción,
claridad y autonomía en nuestras decisiones, manteniendo un enfoque crítico y
equilibrado, sin caer en la saturación informativa ni en la emotividad.
Otro concepto importante que vimos en clase fue la
otrofagía, que se refiere a cómo consumimos a los demás en redes sociales,
buscando validación en vez de relaciones genuinas. Esto hizo que el profesor
formulara una pregunta: ¿Cuándo publicamos algo en redes sociales, compartimos
o exhibimos?
Esto me llevo a conectar el video “How the internet
destroyed critical thinking forever”, que expone cómo la tecnología ha
debilitado nuestra capacidad de concentración y pensamiento crítico. El
bombardeo constante de información genera gratificación instantánea, pero
disminuye nuestra habilidad para analizar y cuestionar de manera profunda.
Además, fomenta la polarización en redes sociales, donde las personas solo
están expuestas a ideas y opiniones que coinciden con las suyas. Esto refuerza
la idea de que un pensamiento crítico y elegante en redes sociales implica
filtrar lo que consumimos, ser capaces de cuestionar la información y evitar
caer en tendencias que nos empujan a reaccionar de manera emocional sin
análisis.
Gracias a lo visto sobre el pensamiento elegante, se puede
decir que esta también implica el control emocional, algo que los griegos
consideraban esencial en la oratoria llegando a relacionar esto con la idea de
que “lo estático no es estético”, frase de José Carlos Ruiz que argumenta que
el pensamiento debe evolucionar y no quedarse en ideas aceptadas como verdades
absolutas. Si una idea no admite críticas o evidencias contrarias, se vuelve
rígida y autoritaria, sin permitir el debate. Según Ruiz, una idea que no
cambia se vuelve inerte y pierde su valor. En el contexto actual, donde la
información es efímera y cambia constantemente, esto nos obliga a desarrollar
una flexibilidad intelectual que nos permita adaptarnos sin perder nuestra
esencia crítica.
En relación con la oratoria, los griegos consideraban que la
elegancia no solo estaba en la forma en que se expresaban las ideas, sino en la
capacidad de modular el discurso con precisión, usando las palabras adecuadas
en el momento preciso. La retórica griega se basaba en la armonía entre
contenido y forma, lo que permitía que un discurso fuera persuasivo sin
necesidad de recurrir a la manipulación emocional. Este principio se ha perdido
en la era digital, donde lo viral y lo inmediato priman sobre la reflexión
pausada y argumentada.
Finalmente, al terminar la clase, me quedé con algunas
frases clave mencionadas por el profesor: “La elegancia es saber elegir entre
tanta información”, “Si uno no navega con criterio, la pantalla define su
criterio”, “Inteligencia colectiva: todos sabemos algo, pero no sabemos todo”,
lo cual me dejó reflexionando sobre cómo podemos aplicar el pensamiento
elegante en nuestra vida diaria y en las redes sociales, donde la
hiperestimulación y la necesidad de validación muchas veces nos llevan a
consumir información sin procesarla críticamente. En este sentido, tener un
pensamiento crítico y elegante en redes sociales significa ser conscientes de
los sesgos, evitar la gratificación instantánea y desarrollar la paciencia para
analizar antes de reaccionar.
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